Funciones de las emociones

Algunas emociones pueden resultar a veces molestas, pero ¿Sabías que todas están ahí para decirnos algo? Todas y cada una de ellas tienen una función importante que cumplir, aunque no nos gusten.

El miedo nos ayuda a huir cuando estamos en peligro, es esa señal de alarma que se activa para ponernos en alerta y movimiento y escapar de los peligros. Imagina que estuvieras delante de un león hambriento y no sintieses miedo, probablemente al quedarte ahí te acabaría atacando. Es el miedo el que hace que salgas corriendo y te pongas a salvo. El problema es cuando empezamos a sentir ese miedo por cosas que todavía no han sucedido o que solo existen en nuestra cabeza, entonces hablaríamos de ansiedad y sería desadaptativo.

La alegría favorece nuestro bienestar y refuerza las relaciones que tenemos con los demás, y también nos hace repetir experiencias que hemos percibido como agradables para seguir aumentando ese bienestar. Nos conduce a la felicidad y la buena salud mental. 

La tristeza, aunque se nos haga pesada, es la que nos ayuda a transitar momentos difíciles, procesar las pérdidas y reflexionar. Tiene una función instrospectiva, que nos hace mirar hacia dentro y rebuscar en nuestro interior qué es lo que nos hace daño para atenderlo, comprenderlo y transitarlo. Además, también tiene una función social, ya que cuando estamos tristes buscamos más el apoyo de los demás, y, a la misma vez, los otros también nos ofrecen más su apoyo. Cuando nos quedamos anclados en el tiempo en esa tristeza sin transitarla del todo, surge la depresión. 

La ira nos ayuda a defendernos de los obstáculos que se nos presentan para conseguir nuestros objetivos, y también cuando percibimos una amenaza o una injusticia, dándonos energía para actuar. Cuando esta ira es demasiado intensa y actuamos de una manera desmedida pasa a ser desadaptativa. 

La sorpresa es la que capta nuestra atención para que se la prestemos a algo y analicemos la situación. Sin esa sorpresa muchas situaciones pasarían desapercibidas para nosotros porque no le prestaríamos la atención necesaria. 

El asco es un factor protector para nuestra salud, ya que nos protege de sustancias, alimentos y situaciones que podrían ser perjudiciales para ella produciéndonos una sensación de desagrado que nos hace alejarnos y así ponernos a salvo.

El amor nos hace crear, mantener y reforzar lazos afectivos con los otros, favorecindo así el cuidado y el apoyo mutuo, algo que garantiza tanto nuestra supervivencia como nuestra felicidad.

La vergüenza nos ayuda a respetar las normas sociales y reflexionar acerca de nuestro propio comportamiento, lo que favorece una buena convivencia. Cuando esta emoción es demasiado elevada y alguien es demasiado consciente de sí mismo y le presta demasiado atención a lo que dice y hace puede surgir la ansiedad social.

La culpa nos ayuda a tomar consciencia cuando hemos hecho algo mal con la finalidad de reparar el daño y así mejorar nuestras relaciones sociales, reforzando el lazo de unión, y, de nuevo, nuestra felicidad. 

Todas las emociones están aquí para ayudarnos ¡Escúchalas! 

Comentarios

Entradas populares de este blog

Ansiedad

Pequeñas actividades para aumentar tu bienestar

Vacío